La Muralla
Fue reconstruida durante los ss. XVI y XVIII. Con su extraordinaria
longitud, parcialmente paralela al río Arga, abraza la ciudad.
A su alrededor se encontrará con los más bellos y
modernos jardines, grandes avenidas y los más antiguos monumentos
de la ciudad, todo ello en extraordinaria armonía. Y a su
vez nos mostrará la bella conjunción de la modernidad
con la tradición
Plaza de toros
Está situada fuera de la muralla, hacia uno de sus extremos.
Esta plaza, que Hemingway citara en su literatura, constituye uno
de los más importantes escenarios taurinos de España,
sobre todo en época de Sanfermines, cuando se constituye
en meta de la aforada carrera de los jóvenes que participan
en el encierro y en la sede de las mejores corridas del año.
Monumentos cerca de la Plaza del Castillo
En la esquina de la plaza se encuentran los Archivos de Navarra,
edificio moderno de líneas neoclásicas, que contiene
una de las más ricas colecciones de archivos medievales desde
el s. X. Está adosado a la Diputación Foral de Navarra,
inaugurada en 1851 y reformada en 1934. Alberga las capillas de
Santa María la Real, San Fermín y San Francisco Javier.
Destaca su espléndido Salón del Trono y el Salón
del consejo de Gobierno. Tras la Iglesia de San Ignacio de Loyola,
nos encontramos con el Monumento a los Fueros de Navarra, erigido
en 1903 por subscripción popular como alegoría a la
justicia, la historia, la autonomía, la paz y el trabajo.
Pasando por la Iglesia de San Nicolás y el Monumento a San
Francisco de Asís, llegamos a la Cámara de Comptos,
encantadora casita gótica del s. XIV, que sirvió de
Casa de la Moneda y Tribunal de Cuentas del Reino de Navarra.
La Catedral
Obra de estilo gótico, reconstruida entre 1397 y 1530, es
uno de los edificios religiosos más importantes de España.
Su fachada, de estilo neoclásico, fue realizada por Ventura
Rodríguez en el s. XVIII. El templo se asienta sobre uno
anterior de estilo románico, consagrado en 1124. De éste
se pueden aún apreciar sus vestigios en el Museo Navarro
así como en su refectorio. Su claustro gótico está
considerado como uno de los más perfectos y bellos de Europa.
En su nave central se pueden admirar el Mausoleo de los Reyes de
alabastro, realizado en 1415 en el más puro estilo borgoñón,
con las figuras yacentes de Don Carlos III de Navarra y Doña
Leonor.
Puente la Reina
Es uno de los pueblos del Camino de Santiago y evoca el pasado como
pocos. Su nombre viene del puente peatonal, una de las atracciones
de la ciudad, que fue construido a través del río
Arga para que pasen los peregrinos.
Los Burgos
Los Burgos, que constituyen el casco antiguo de la ciudad, los de
San Cenin, Navarrerias y San Nicolás, fueron tres poblados
separados que durante años lucharon entre sí hasta
que en septiembre de 1423, Carlos III, rey de Navarra, promulgó
el privilegio de la Unión, fuero que aglutinó las
tres poblaciones y trajo paz y prosperidad a la ciudad. Merecen
una mención especial sus iglesias: San Cenín, de estilo
gótico, del s. XIII; San Nicolás, de estilo de transición
y Santo Domingo, de estilo gótico tardío, construida
durante el s. XVI. En la basílica se adora la tumba de San
Ignacio.
Museo de Navarra
Se encuentra en el edificio de un hospital del s. XV con bellísima
portada plateresca. Alberga restos arqueológicos desde el
paleolítico hasta época visigoda, objetos de piedra
desde la época romana hasta el Renacimiento, una magnífica
serie de pintura mural gótica. Merece la pena mencionar la
valiosa arqueta hispano-árabe del s. XI procedente del monasterio
de Leyre, y sus colecciones de pintura (desde un cuadro de Goya
hasta una exposición de arte contemporáneo).
La Ciudadela
Es un conjunto fortificado de cinco baluartes, alzado en el s. XVI,
durante el reinado de Felipe II. Su construcción está
basada en el sistema Vauban, similar a la de Amberes. En su interior
encontramos preciosos jardines. Sus salones interiores se utilizan
actualmente para exposiciones y conciertos.
San Fermines
Es la fiesta por excelencia de Pamplona y la más conocida
en el mundo entero. Los 6 de julio, con el disparo del tradicional
chupinazo, comienza el espectáculo, donde una muchedumbre
de jóvenes en fantástica carrera corre delante de
los toros, que se sueltan por las estrechas calles de Pamplona y
se dirigen a la arena. En los días consecutivos, la fiesta
crece por las calles; los jóvenes, ataviados con el tradicional
pantalón y camisa blanca con pañoleta roja, corren
bailan y cantan por todas partes, bebiendo vino de la tradicional
bota de piel. Espectáculos, bailes, desfiles y toros llenaran
la más excitante semana de todo el año en Pamplona.